La inflamación común es la reacción normal de una patada en la espinilla. Eso no es grave ni afecta al envejecimiento. La que si influye y de manera poderosa es la inflamación sistémica que puede afectar a tejidos, órganos y sistemas propiciando enfermedades y procesos degenerativos: artrosis, varices, colitis ulcerosa, arterioesclerosis, cambios en el tejido vascular, incluso cáncer tiene en común una inflamación subyacente.

El organismo puede segregar ciertas hormonas pro-inflamatorias como respuesta a una infección o al estrés, pero si el estatus se prolonga en el tiempo, la inflamación celular puede volverse crónica y ser caldo de cultivo de numerosas enfermedades.

La insulina que segrega el páncreas para equilibrar el exceso de azúcar en la sangre, o el cortisol, hormona del estrés, son pro-inflamatorias. También lo son los eicosanoides “malos” derivados de un exceso de ácido araquidónico. Este ácido está presente en las grasas animales saturadas.

Por el contrario, niveles adecuados de proteína (segregan la hormona glucagón) pueden equilibrar el exceso de insulina producida por hidratos de carbono refinados;  el ejercicio y la meditación pueden reducir el cortisol, y el Omega 3 (proveniente del aceite de pescado) produce eicosanoides “buenos” anti-inflamatorios.

El Omega 3 es útil asimismo en trastornos que cursan con inflamación, como la artrosis o la colitis ulcerosa. La grasa del Omega 3 (en particular el DHA) es similar a la que tenemos los humanos en el cerebro y la membrana de todas nuestras células. Tomar suplemento de Omega 3 puede  ayudar a que las mismas sean más elásticas y fluidas.

El DHA de Antiaging Natural alimenta las células del cerebro, puede mejorar la vista, reducir los problemas cardiovasculares y la inflamación, uno de los mayores aceleradores del envejecimiento

 

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