La salud es un bien preciado, tu más valioso capital. Mantenerla y reforzarla dependen de ti.

El cuerpo tiene la capacidad de repararse. Tú sólo tienes que acompañarlo y favorecer el proceso evitando poner “palos en las ruedas” y causarle un sobreesfuerzo. ¿Cómo?

 

Estas son las claves de tu Poder

Presta muchísima atención a lo que comes. Recuerda que un comestible no es necesariamente un alimento que nutra tu organismo, es decir tus células.

Sigue una “vida anti-inflamatoria”. Está comprobado que una inflamación de bajo grado, o silente, subyace en la base de multitud de enfermedades tanto agudas (como infecciones respiratorias) como crónicas y degenerativas. Las harinas refinadas y los azucares son proinflamatorios.

Haz algún tipo ejercicio que te mantenga en buen estado físico, camina al aire libre, toma el sol, levanta pesas, salta a la cuerda, practica Yoga, Pilates … aunque no puedas ir al gimnasio, hay un montón de ejercicios que puedes hacer en casa. Si lo prefieres, encontrarás fácilmente actividades dirigidas on-line.

“La resistencia física está íntimamente relacionada con la resiliencia a las enfermedades”

Protege tu actitud positiva; practica técnicas de gestión del estrés como meditación, yoga, mindfulness… Cultivar hobbies y dedicar tiempo a cosas que te hagan sentir bien va a ayudarte muchísimo a mantenerte en tu centro, a ver las cosas con perspectiva.

Tras la meditación y el silencio, surgen de la mente intuitiva soluciones creativas que jamás habrían acudido a nuestra imaginación de mantener nuestra cabeza hundida en el hoyo de las noticias non-stop y el run-run del televisor perpetuamente encendido.

Supleméntate con las vitaminas y minerales que han probado ser efectivas en el manejo no farmacológico de las enfermedades víricas como Covid-19.

 

La clave de tu Poder número uno: la Nutrición

Como digo más arriba, muchos de los “comestibles” que puedes encontrar en los supermercados son sólo eso “comestibles”, cosas que puedes comer y no te van a matar, al menos no inmediatamente, pero que no aportan ningún nutriente, nada que tu organismo pueda aprovechar para funcionar correctamente, depurarse, autorreparse …¡nada!

Por el contrario, sobrecargan el sistema forzándolo a digerír y luego eliminar una mezcla de sustancias que nada tienen ya que ver con los alimentos de donde dicen provenir, y que por el contrario contienen azúcares, sal, saborizantes para que te sepa rico, conservantes para que aguanten mucho tiempo y un montón de sustancias químicas que entorpecen la rápida respuesta de nuestro organismo ante cualquier peligro.

“Si quieres encontrarte bien, si quieres estar fuerte, debes responsabilizarte de lo que pones en tu plato”

 


Estas son las pautas más importantes:

 

1

Evita todo tipo de azúcares, incluso los escondidos en los alimentos procesados.

2

Reduce al máximo los carbohidratos refinados que se transforman en azúcar en menos que canta un gallo: pasta, pizza, pan, galletas … esos productos fomentan la inflamación silente. 

 

3

A diferencia de lo que se creía en la “gran cruzada contra el colesterol” las grasas buenas (aguacate, aceite de oliva, frutos secos, coco) deberían constituirse en nuestra principal fuente de energía.

4

Las proteínas no deben faltar en tu dieta, en su justa proporción.

5

Come montones de verduras frescas, de temporada, de kilómetro cero. Ahora en invierno los agricultores locales te ofrecen maravillosos manojos de acelgas repletas de bioflavonoides, espinacas llenas de magnesio y clorofila, coles de todo tipo: rizada, lombarda, de Bruselas, brócoli, coliflor blanca, coliflor morada, bróquil, kale; calabazas, alcachofas, moniatos, castañas, setas, espárragos, tomates, berenjenas, pimientos, lechugas, escarolas, rábanos, zanahorias…¡un festival de sabores y colores absolutamente natural, cultivados con mimo para ti. Además de vitaminas y minerales, la fibra que contienen atenúa los procesos inflamatorios.

6

Elimina de tu cesta de la compra, tanto como puedas, la comida procesada. Acostúmbrate a leer las etiquetas. ¿Palitos de pescado? ¡No! ¡Pescado fresco!

7

Tan importante como el comer: ayunar. No temas, me refiero al “ayuno intermitente” y pasarás la mayoría de esas horas durmiendo.


“El ayuno intermitente y una alimentación anti-inflamatoria son claves para ayudarnos a gestionar nuestro Capital de Salud”

¿Sabías que el magnesio que da ese color verde intenso a las hojas de las espinacas, por ejemplo, es esencial en más de 500 reacciones enzimáticas?

Regálate también una o dos piezas de fruta diariamente. La capacidad antioxidante de los granos rubí de una granada es imprescindible para que tu organismo pueda depurarse de tanto tóxico acumulado en el ambiente, tanto en partículas en suspensión como en la densa energía de miedo y aprensión que flota en el ambiente.

“¡Come alimentos que tu cuerpo sí reconoce y aprovecha inmediatamente enviando las vitaminas y minerales allí donde se necesitan!”

¡Ve al mercado! Deléitate con los jugosos pomelos, el aroma de limones, mandarinas y manzanas, la peluda capa con que se envuelve el kiwi, la cuadriculada y áspera chirimoya, la turgente y sedosa piel del caqui Haz la compra con agradecimiento hacia todos aquellos que han participado en la cadena alimentaria que ha hecho posible que esos alimentos estén ahí, a tu disposición, para que con ellos tú puedas cultivar tu salud. ¡Agradece! El agradecimiento es una emoción que general una altísima vibración que la energía vibracional de tu cerebro y de tu corazón precisa tanto como tus células una vitamina.

Bebe, bebe agua o infusiones para mantenerte hidratado. Las infusiones alcalinizan tu medio interno, lo cual es sumamente interesante ya que el estrés lo acidifica. Puedes prepararte infusiones relajantes para afrontar el día sin nervios; digestivas, para asimilar tantos cambios sin sobrecargar el hígado de rabia y el bazo de preocupaciones. Puedes deleitarte con un te especiado que caliente por dentro sin excitar, con canela, clavo, comino, jengibre y cardamomo cuyos aceites esenciales son potenciales antibióticos.

Tan importante como alimentarte es el descanso entre comidas, lo que actualmente se conoce como “ayuno intermitente”. 

“El ayuno intermitente consiste en dejar descansar el sistema digestivo un mínimo de 12 horas seguidas, lo que significa que si desayunas a las 8 de la mañana habrás dado el último bocado de tu cena a las 20h.”

Otro día hablaré más extensamente del ayuno y de esta cómoda versión denominada ayuno intermitente. Las virtudes ancestrales del ayuno se han visto refrendadas las últimas décadas con el descubrimiento de la activación de las Sirtuinas, un tipo de enzimas relacionadas con procesos metabólicos que contribuyen a reducir la inflamación y prolongar la vida, ralentizando el envejecimiento celular y las enfermedades asociadas al envejecimiento, como diabetes, cáncer y trastornos neurodegenerativos que hoy sabemos que están asociados a un funcionamiento deficiente de las mitocondrias.

Eso es muy importante porque la infección por Sars-Cov-2 tendrá una evolución u otra dependiendo de que halle un terreno inflamado o no, limpio o sucio, nutrido o carenciado.

Los suplementos nutricionales esenciales en las actuales circunstancias

Dado que desgraciadamente la sobreexplotación, los sistemas de cultivo intensivo y el uso de plaguicidas hacen que muchos alimentos contengan menos vitaminas y minerales que antaño, los suplementos nutricionales se han revelado como una herramienta de incalculable valor para preservar la salud. Cuando se utilizan dosis adecuadas (Ortho) , estos micronutrientes pueden tener efectos terapéuticos. El concepto nació con Linus Paulin (dos veces Premio Nobel) quien puso de manifiesto la utilidad de la vitamina C más allá de luchar contra el escorbuto, prácticamente desaparecido en su tiempo. El manejo profesional de los suplementos nutricionales es responsabilidad de los médicos y Terapeutas Ortomoleculares.

El artículo que hoy nos ocupa se refiere a los suplementos ortomoleculares con eficacia probada en la gestión de infecciones.

“Utilizados en dosis adecuadas, vitaminas y otros micronutrientes pueden tener efectos terapéuticos”.

Estos son los nutrientes estrella para

el manejo no farmacológico del Sars-Cov-2:

 

  • La vitamina C ha revalidado su protagonismo como vitamina antiinfecciosa. En los pacientes ingresados se pone vía intravenosa, pero también es efectiva vía oral, tanto para prevenir como para tratar la evolución del Covid, eso sí: en dosis altas y frecuentes, por ejemplo 1 gramo cada 8 horas.
  • La vitamina D cobra cada vez mayor importancia. Los valores diarios recomendados hasta ahora podían servir para evitar el raquitismo, pero su utilización como agente inmunomodulador y antiinfeccioso, en Terapia Ortomolecular, se aplican dosis mucho mayores (hasta 20.000 UI cuando ya existe infección).
  • El magnesio tiene un papel clave en más de 500 reacciones enzimáticas y es esencial que nuestras células cuenten con reservas adecuadas de este mineral. Su déficit está relacionado con hipertensión, diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, estrés, envejecimiento, disfunción endotelial, senescencia del sistema inmunológico e inflamación. Para detectar que los niveles están correctos deben medirse en eritrocitos, no en sangre.
  • El aceite de pescado Omega 3 por su parte ejerce un gran efecto antiinflamatorio cuando se toma en dosis elevadas. Como sabemos el ácido linolénico Omega 3 presenta una fracción EPA y otra DHA. En el contexto de una enfermedad que se caracteriza por una gran inflamación (llamada tormenta de citoquinas) preferiremos un tipo de Omega 3 en la que prime el EPA respecto al DHA, como por ejemplo el del laboratorio Beps (Beps Puro Omega Natural EPA).
  • El N-Acetil-Cisteína es un aminoácido con capacidad para fluidificar la mucosidad bronquial, también muy interesante en el contexto de enfermedades respiratorias. Es un antioxidante precursor del glutatión, y puede ayudar a inhibir la replicación viral.
  • El Glutatión por su parte es el antioxidante endógeno maestro. Lo produce el hígado que en situaciones como una infección vírica puede verse sobrecargado dado que que se encarga de limpiar los restos de la confrontación. Por ello un apoyo en forma de suplemento nutricional le va de maravillas. El glutatión inhibe la producción de neutrófilos (células del sistema inmune) reduciendo la inflamación. El glutatión va muy bien en asma y distrés respiratorio.
  • Melatonina. Este nutriente que saltó a la fama por su capacidad de regular los ritmos circadianos es asimismo un gran antioxidante.
  • Cúrcuma. Esta especia orientas está siendo utilizada en la última década por su poder antiinflamatorio, apoyando la tarea del Omega 3. La mayor disponibilidad de la cúrcuma se da en su presentación liposomada.
  • Zinc. El zinc es capaz de evitar que el virus penetre en la célula y su replicación, además regula la inflamación y evita las sobreinfecciones por estafilococos neumoniae que son las bacterias que causan la neumonía. El zinc es inmunomodulador.
  • Selenio. Puede tomarse de forma preventiva, ya que podría impedir la entrada del virus en células sanas. Sus valores en una analítica habrían de estar por encima de 100, pues se ha visto que las personas que tienen valores altos de selenio se recuperan más rápidamente del Covid. Hay que tener en cuenta que tanto la “tormenta de citoquinas” como la hipoxia generalizada (descenso de oxígeno en todo el sistema) bajan los niveles de selenio.
  • Probioticos. Sabemos que la mayor parte del sistema inmunitario se halla alojado en el intestino. Su papel como inmunomoduladores es incontestable.
  • Betaglucanos. Son fibras dietéticas solubles que podemos hallar en la avena y otros cereales enteros, en algas y en setas. Existe evidencia bibliográfica del poder antitumoral e inmunomodulador de los betaglucanos provenientes de las setas medicinales.
  • Setas medicinales. Algunos hongos tradicionalmente utilizados en Medicina China y hoy día recuperados como Micoterapia, han sido utilizados en la presente epidemia con resultados esperanzadores. Se ha visto que pueden modular el sistema inmune y regular la inflamación (tormenta de citoquinas). Los hongos que han sido objeto de estudio son el Champiñon del Sol, el Coriolus y el Cordyceps. Estos hongos medicinales contienen muchos betaglucanos.
    Se ha observado que actúan como retrovirales naturales en las tres fases del ciclo viral, bloqueando la entrada en la célula sana e inhibiendo la replicación. Hay datos oficiales del Ministerio de Sanidad al respecto.
  • Quercitina. Es un flavonoide, de hecho un pigmento presente en frutas y verduras, que posee efecto antioxidante, antiinflamatorio, antialérgico y antiproliferativo. Está presente en el té verde, las manzanas, las bayas de arándanos y mirtilos, las cebollas moradas, la coliflor, manzanas y muchos cítricos, especialmente en la piel del limón. Su utilización en contra la infección del Sars-Cov-2 reside en su capacidad para desestabilizar una enzima responsable de la replicación viral. Otras sustancias como la baicalina también trabajan en esta línea. Sin embargo, los estudios científicos no son todavía concluyentes.